Cuando sintonizamos los telediarios para obtener las últimas noticias sobre el mercado petrolero, es común escuchar sobre el barril de Brent y sus fluctuaciones. Sin embargo, el nombre no proviene de alguna figura importante, sino de una curiosa fuente: la barnacla carinegra, también conocida como brent goose en inglés.
El término «Brent» no se refiere al barril en sí, sino al tipo de petróleo que este contiene. La elección del nombre se remonta a la década de 1970 cuando se descubrieron importantes reservas de petróleo en la zona del Mar del Norte. Las compañías Shell y Exxon, encargadas de la explotación, decidieron denominar al petróleo con el nombre de la barnacla carinegra, una especie de ganso común en la región. La elección se basó en el color de la cabeza y el cuello del ganso, que comparten tonalidades con el petróleo extraído de la zona.
Este tipo de petróleo, conocido como Brent Blend en inglés, es el resultado de mezclar quince variedades diferentes de crudo, y su referencia marca el precio en los mercados europeos. El barril de petróleo Brent se ha convertido en una medida crucial para evaluar las dinámicas del mercado petrolero en esta región.
Es importante destacar que existe otro petróleo de referencia, el West Texas Intermediate (WTI), también conocido como el petróleo de Texas. A diferencia del Brent, el WTI se extrae en Estados Unidos y, según los expertos, es de una calidad superior. Ambos, el Brent y el WTI, son esenciales en la determinación de los precios del petróleo a nivel mundial.
Cada barril, independientemente de su contenido, tiene una capacidad estándar de 159 litros (42 galones estadounidenses). Además, la cotización de estos barriles se realiza en dólares, lo que refleja la influencia global y la importancia de estos dos tipos de petróleo en la economía mundial. Así, el barril de Brent se erige como un símbolo de la conexión entre la naturaleza, la economía y el ingenio humano en el complejo mundo de la energía.