La automomificación, conocida como «sokushinbutsu» en japonés, es un fenómeno único en la historia de las prácticas ascéticas y espirituales. Este proceso extraordinario implica la autodisciplina hasta la muerte con el objetivo final de alcanzar la iluminación y la liberación espiritual. Aunque extremadamente raro y vinculado a ciertas tradiciones budistas, la automomificación ha dejado una huella duradera en la cultura y la religión, desafiando las nociones convencionales de la vida, la muerte y la búsqueda espiritual.
La práctica de la automomificación tiene sus raíces en el budismo esotérico y se desarrolló en regiones montañosas del norte de Japón, especialmente en la región de Yamagata y Fukushima, durante los siglos XI al XIX. Esta tradición estaba vinculada principalmente a la secta budista Shingon y la escuela Tendai, y se llevaba a cabo por monjes que buscaban alcanzar un estado de Buda a través de la autonegación extrema.
La automomificación no es un acto impulsivo; es un proceso meticuloso que puede llevar años. Los monjes que emprenden el camino hacia la sokushinbutsu siguen un ritual estricto que generalmente implica tres etapas:
La automomificación se basa en la creencia de que, al renunciar completamente a los placeres mundanos y al cuerpo físico, el monje puede alcanzar un estado de iluminación y unirse con Buda de una manera más pura. Este acto extremo de sacrificio personal se ve como una forma de liberación del ciclo de reencarnación y sufrimiento, alcanzando así un estado de paz y armonía espiritual.
A pesar de su rareza, varios monumentos sokushinbutsu existen en Japón, incluyendo el más conocido en el Templo Dainichi-Boo, donde se encuentran las momias de monjes que lograron la automomificación. Estas momias son veneradas como objetos sagrados y se consideran símbolos de dedicación espiritual y determinación.
La práctica de la automomificación ha sido objeto de críticas y controversias. Algunos la ven como un acto sagrado de devoción, mientras que otros la consideran una forma extrema de suicidio. Las opiniones divergentes sobre la ética de esta práctica han llevado a debates dentro y fuera de la comunidad budista.
La automomificación, a pesar de ser una práctica rara y extrema, ofrece una ventana fascinante a las profundidades de la espiritualidad humana y las diferentes formas en que las personas buscan la iluminación. Sokushinbutsu desafía las concepciones convencionales sobre la vida, la muerte y la búsqueda espiritual, y plantea preguntas profundas sobre la naturaleza de la existencia y el significado de la renuncia en la búsqueda de la trascendencia. En última instancia, independientemente de las opiniones sobre la ética de esta práctica, la automomificación sigue siendo un fenómeno que invita a la reflexión y al entendimiento más profundo de la diversidad de expresiones religiosas y filosóficas en todo el mundo.